Hielotrón: la pista de hielo que el viento se llevó

hielotron2Aunque en los últimos años proliferan las pistas de hielo en Sevilla por las fiestas navideñas, no hace mucho tiempo, la ciudad contó con una pista construida para ser permanente, pero que finalmente sólo estuvo en funcionamiento un par de años. El fuerte viento y otras causas adyacentes dieron al traste con un proyecto que revolucionó la ciudad durante los 24 meses que su estructura se mantuvo en pie.

El Hielotrón, ubicado en las cercanías de Montequinto, era mucho más que una pista de hielo. Concebido como lo que hoy conoceríamos como un gran centro de ocio, este complejo acogía la gran pista de hielo, pero también otras instalaciones de servicios, como cafeterías, salón de juegos, guardería infantil, boutique de recuerdos y material deportivo y, por supuesto, vestuarios.

Pero la actividad no se centraba sólo en el interior del edificio (por cierto, Premio Nacional de Arquitectura en 1975) sino también en sus alrededores en los que había un gran aparcamiento, circuito de motocross, picadero de caballos y karting, entre otras instalaciones.

interiorLa apertura del Hielotrón se produjo el 13 de abril de 1976, anunciándose en la prensa con un curioso eslogan: “La pista espacial sobre hielo”. Los responsables anunciaban que durante las primeras semanas estará abierto en horario de mañana y tarde “para atender las numerosas solicitudes”. Unos días más tarde se celebraría en estas instalaciones una gala de patinaje artístico – ballet sobre hielo a beneficio de la Cruz Roja.

Poco más de un mes después de su inauguración se publicaba en la sección ‘Cartas al director’ del diario ABC una queja por la falta de accesibilidad a las instalaciones para las personas que necesitaran el uso de silla de ruedas debido a alguna minusvalía física.

La apertura del Hielotrón acercó a la capital andaluza un deporte que, por razones obvias, había estado muy alejado de la ciudad, como el hockey sobre hielo. De hecho, la Federación Española de Deportes de Invierno concedió a Sevilla la organización de la fase final del Campeonato de España de la modalidad, en la que se enfrentaron los cuatro semifinalistas que superaron las dos primeras fases: Txuri Urdin donostiarra, F.C. Barcelona, Casco Viejo de Bilbao y C.H. Jaca. La victoria correspondió al conjunto azulgrana, que derrotó en la final al Casco Viejo por 7-6, consiguiendo de esta forma su primer título nacional. Por cierto, aunque llevaba más de un mes abierto al público, en el descanso de la final del Campeonato de España de hockey hielo se celebró la inauguración oficial.

22_6-hielotron3Pero además, la pista de hielo instalada en este complejo sirvió para la puesta en marcha de un equipo de hockey hielo en la ciudad que compitió durante dos temporadas en la Liga nacional de este deporte, aunque la última no llegó a completarla debido al hundimiento de la cubierta y el consiguiente cierre de la instalación.

Como no podía ser de otra forma, el Hielotrón fue escenario de espectáculos, como el País Mágico del Hielo, que se anunciaba como “un mundo de ilusión y fantasía para todas las edades”; Blancanieves y los siete enanitos, interpretado por la Escuela de Patinaje sobre Hielo del propio complejo, en el marco del Gran Festival infantil de El Corte Inglés organizado con motivo del Día del Padre de 1977; o la gala de patinaje sobre hielo a beneficio de la Cruz Roja que sirvió de inauguración.

También fue escenario de grandes conciertos, con grupos como Triana o Granada, o un recital de Luis Pastor, entre otros; y, al coincidir con la época de la transición, de numerosos actos políticos y mítines de las incipientes fuerzas políticas que emergían en la naciente democracia española.

Pero no sólo de deportes de hielo vivió el Hielotrón sevillano durante sus casi dos años de existencia. En sus instalaciones se celebraron actividades de otras modalidades deportivas, como campeonatos de judo, reuniones de juntas directivas de diversas federaciones o las numerosas competiciones de motocross, con participación de los mejores pilotos del país, que se celebraron en el circuito anexo a la cúpula.

Los responsables de Hielotrón no dudaron en hacer jugosas promociones para atraer público a las instalaciones. Entre éstas está el homenaje a la mujer sevillana durante el verano de 1976, en el que las féminas tenían entrada gratuita desde las 22.00 horas (una oferta nada despreciable ya que estaba abierto hasta las 02.00 de la madrugada). Un año más tarde, la oferta estival consistió en patinaje; incluyendo el alquiler del material; cine, con cambio diario de programación; y baile a toda pista, todo ello a un precio de 100 pesetas (0,6 euros actuales), los niños a 60 pesetas y las señoritas seguían teniendo la entrada gratuita.

Pero todo se vino abajo (literalmente) la noche del 24 de febrero de 1978. En principio, el potente vendaval que sopló esa noche en Sevilla fue la causa que convirtió Hielotrón en “un caos de lonas derruidas y estructuras metálicas desnudas”, según definió el paisaje ABC de Sevilla en su edición del día siguiente al derrumbe.

Sin embargo, según las palabras del arquitecto José Manuel Prada Poole, autor del edificio, la estructura de Hielotrón estaba th-22_10-hielotron66diseñada para resistir vientos superiores a 100 km/h y hasta 150 km/h, pero aquella madrugada apenas alcanzó los 67 km/h. A raíz de estos datos surgieron nuevas hipótesis, como un fallo eléctrico, que la lona estuviese en mal estado debido al vandalismo o incluso surgieron rumores sobre los problemas de viabilidad de la empresa que lo explotaba… ninguna de ellas acabó por concretarse y la explicación ‘oficial’ acabó siendo la del fuerte temporal que sufrió la ciudad aquella noche.

La idea inicial fue volver a inflar las cúpulas y reiniciar la actividad en Hielotrón. De hecho, en apenas un par de días volvieron a inflarse las cúpulas menores y sólo quedó sin reflotar la cúpula central, dejando al aire libre la pista de hielo. Pero el coste estimado –varios millones de las antiguas pesetas- empezaba a asustar a los que, en principio, eran partidarios de reflotar el complejo ubicado en Montequinto.

Casi un mes después del derrumbe, el domingo 20 de marzo se anunciaba que Hielotrón volvía a estar en funcionamiento, aunque al aire libre al no haberse podido inflar la gran cúpula central. La intención con esta apertura era recaudar el dinero necesario para volver a levantar definitivamente la lona y retomar definitivamente las actividades en la pista de hielo. La reapertura se produjo después de unos intensos trabajos de limpieza y reparación.

Como era de esperar debido a su elevado coste, la cúpula central nunca volvió a levantarse y ese fue el punto y final al sueño de tener una pista de hielo permanente en una ciudad tan calurosa como Sevilla. Y también el sueño de muchos deportistas que veían como podrían practicar sin salir de la ciudad modalidades hasta ahora vetadas en Sevilla por las altas temperaturas que se registran durante buena parte del año, como el patinaje sobre hielo o el hockey hielo.

Pocas noticias más se pueden encontrar sobre Hielotrón, salvo las carreras de motocross que siguieron celebrándose durante el año 1978 en el circuito Monte Olivo, en los alrededores del complejo, alguna de ellas incluso puntuable para el Campeonato de España.

 

El edificio, Premio Nacional de Arquitectura en 1975

22_4-hielotron50

Una de las dudas que planeaba tras el hundimiento de Hielotrón fue que esta infraestructura tenía los más modernos sistemas de seguridad, no en vano el edificio obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura en 1975. Su arquitecto, José Manuel Prada Poole, llegó a afirmar en los días posteriores a la caída de las cúpulas hinchables que “no hay en Europa una estructura que tenga mecanismos de seguridad tan completos como los tenía Hielotrón”.

Arquitectónicamente, se trataba de una obra construida con un mínimo de recursos y medios (hormigón en cimientos y salas de máquinas, lonas de fibra artificial y cables), que pretendía crear un ambiente imaginario alrededor de una pista de hielo.

Sobre las cubiertas neumáticas que servían de pantallas, 18 proyectores situados en mástiles componían una imagen única que llenaba todas las cubiertas. De la pista principal partían ondulando dos pasillos de hielo por los que, al adentrarse en ellos, los patinadores pueden encontrarse en el centro de un río africano al lado de unas canoas impulsadas por cientos de remos o en el centro de una competición de motos o automóviles, o junto a unas cigüeñas emigrando hacia el sur.

 

Club de Hockey Sevilla, un sueño que se vino abajo con Hielotrón

La apertura de Hielotrón permitió crear en Sevilla el Club de Hockey Sevilla, un equipo de hockey sobre hielo que participó durante dos temporadas (la segunda quedó inconclusa debido al hundimiento) en la Liga Nacional. La relación de Hielotrón y el hockey sobre hielo llegó desde el nacimiento mismo de la instalación, ya que su inauguración se produjo con la fase final del Campeonato de España que finalizó con victoria en la final del F.C. Barcelona sobre el Casco Viejo bilbaíno. Cabe destacar también la confección de un equipo júnior del CH Sevilla y la puesta en marcha de escuelas deportivas para los más pequeños.

La primera participación del Club de Hockey Sevilla en la máxima competición nacional se saldó con la nada despreciable cifra de cuatro victorias, sobre todo para un equipo novel y con nula experiencia en este deporte. En casa ganó al CH Barcelona (7-4), Txuri Urdin (por incomparecencia), CH Jaca (5-4) y, a domicilio, al Puigcerdá (2-5). La segunda temporada, en la que, al menos ya sumaba un triunfo sobre Las Palmas, no la pudo finalizar al quedarse sin pista para jugar tras el hundimiento de las cúpulas de Hielotrón.

Entre los jugadores que integraron las plantillas del Club de Hockey Sevilla se encontraban, entre otros, Cebrián, Aragón, Martínez, Silvestre, Ojeda, el estadounidense Kirwood, Rodri, Gómez, García, Guti, Jordi, Henry, Franco, Guerra, Alonso, López, Jordi Cebrián, Ramos, Riaño y Prudencio.

2 comments for “Hielotrón: la pista de hielo que el viento se llevó

  1. Cipriano
    9 enero, 2014 at 9:28 pm

    Excelente trabajo de investigación. Yo por entonces estudiaba en los nuevos Escolapios de Montequinto y disfruté (muy poco, la verdad) de ese fantástico complejo.

  2. Juan Antonio Perez
    25 febrero, 2014 at 12:01 am

    A diferencia de Cipriano, yo que estaba recien casado, disfrutamos mi mujer y yo, junto a otro matrimonio, ibamos dos veces a la semana como minimo y lo pasabamos, con perdon, como unos verdaderos “cosacos”.
    Gracias Hielotron, por el tiempo que duraste.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *